Carlos Frontera en «Miércoles de Cuento»

Un cuento de Carlos Frontera en nuestro ciclo «Miércoles de Cuento». 


«Ciento veinte minutos dan para morirse». Dos horas es más que tiempo suficiente para que el corazón deje de bombear y que una a una todas las células suspendan su actividad. En dos horas también se puede leer Andar sin ruido de Carlos Frontera (Páginas de Espuma), el libro al que pertenece el cuento que hemos escogido para este nuevo «Miércoles de Cuento».

La narrativa de Carlos Frontera abarca de lo pequeño a lo grande. Las historias se disparan a partir de situaciones cotidianas, aparentemente inofensivas, que devienen en catástrofe. En ocasiones el punto en el que estallan tiende a estar a mitad de camino entre la fantasía y la realidad. Pero lo valioso no está tanto en lo que se narra sino en lo que produce en nosotros.

Estas historias nos llevan a reflexionar en torno a temas urgentes de la vida íntima y colectiva, tales como la violencia doméstica, la dificultad para interiorizar y empatizar con los sentimientos de los demás, la incapacidad de aceptar hechos rotundos como la muerte, la maduración, la vida hacia delante. Y Frontera lo consigue presentándonos a personajes que se enfrentan como pueden al devenir de la historia, con humor, inteligencia y una apuesta por un lenguaje cotidiano pero estético.


En el cuento que elegimos, Andar sin ruido, tenemos a una nena que intenta comprender la ausencia del padre y la constante obsesión de su madre por el silencio; en el camino cobran forma la violencia doméstica y el dolor íntimo y debe encajarlos en su comprensión del mundo como puede. Lo invisible, lo posible y las necesidades de la propia existencia serán los pulsos a los que se aferre para dibujar su mundo. De forma subterfugia, también hay una mirada a las enfermedades mentales, al origen de todo daño que siempre es otro daño, y a la dificultad que tenemos los humanos para entender la rabia que brota de los corazones ajenos. Un cuento aparentemente sencillo pero que encierra en forma y trama un valor profundo que nos sacude; sólo tenemos que saber leer.

Andar sin ruido es uno de los mejores cuentos de un libro maravilloso; porque Frontera ha sabido dar con el tono que la historia necesita y presentarnos ese mundo desde los ojos de esa niña, y de su perro Yako. Así, a medida que leemos podemos intuir todo un universo infantil donde el dolor, la crueldad y lo desconocido campan a sus anchas. Y no les contamos más, porque deberían leerlo.

«Es un poco rara la palabra esqueleto. Es-que-le-to. Un poco rara y larga. Yo no sabía lo que era hasta que me lo explicó mamá. Porque hay cosas que se saben y cosas que no, y para las que no, está mamá. Un esqueleto es una colección de huesos, me explicó mamá, y todos juntos y ordenados forman un cuerpo». [Andar sin ruido. Carlos Frontera. Páginas de Espuma, 2017]

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