Algunos libros clásicos inolvidables

Si estás deseando zambullirte en una buena historia clásica, ¡estas recomendaciones son para ti!



Dice Emily Dickinson que no hay nada mejor como un buen libro para viajar. ¡Qué bonita, la literatura como una nave que conduce a nuestro interior y desde ahí a una comprensión mayor del mundo que habitamos! Sin duda quienes amamos la lectura sabemos que este tipo de viajes son realmente maravillosos. Hay muchísimos autores y autoras de nuestro tiempo que son realmente deliciosos, pero es evidente que tener una tradición lectora puede sernos de gran ayuda para comprender las nuevas narrativas. Pensando en esto hemos creado este artículo con algunos de los libros clásicos inolvidables.

«Troilo y Crésida» de William Shakespeare (1602)


Esta comedia con tintes dramáticos y épicos transcurre durante la Guerra de Troya y narra la historia de dos amantes que se ven separados por las disputas de sus progenitores y sus reyes. Una obra de teatro en la que encontramos humor, tristeza, rabia, y siempre plasmados con esa feliz manera que tuvo Shakespeare de hacer de cada momento un instante de gloria que quedará grabado en nuestra memoria para siempre.

«Anatomía de las plantas» de Nehemiah Grew (1682)


Para los amantes de la biología es una obra ineludible, pero también lo es para los que queremos asociar los nervios de la vida con la literatura. Esta es la obra más significativa de Grew, y se compone de una descripción precisa sobre la estructura de las plantas y sus necesidades biológicas. Está escrita con sensibilidad y contiene un discurso cuya importancia reside en lo pequeño.

«Don quijote de la Mancha» de Miguel de Cervantes (1605)


Aunque se dice que somos muchos menos los que lo hemos leído que los que decimos que lo hemos leído, este libro se merece nuestro tiempo. Don Quijote de la Mancha es una obra monstruosa en torno a la naturaleza de nuestra especie y a la necesidad de encontrar un sentido para aquello que llamamos vida. Una obra magna que nadie debería dejar de leer y que nadie debería asegurar haber leído si no lo hizo.

«Tratado de la naturaleza humana» de David Hume (1738)


Leída desde los ojos del presente resulta una obra por momentos confusa y algo inexacta, sin embargo, su lectura es interesante para comprender la repercusión del pensamiento racional en la resolución de los conflictos morales. Se la considera la obra capital de Hume, es decir, que comprende los puntos más significativos de todo su pensamiento.

«La bella y la bestia» de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve (1740)


Aunque fue la primera versión de esta historia clásica por todos conocida, su verdadera popularidad le llegó con la versión que reescribió Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Al día de hoy se le otorga la autoría, sin embargo, a la primera. ​La trama se centra en las vidas de dos jóvenes, Bella y Bestia, que por diversas razones sufren de una extraña maldición recogida en la infancia. Para resolver sus conflictos deberán unirse y aprender el uno de la otra. Pero es sobre todo un texto que reflexiona sobre las imposiciones sociales y morales.

«La sabia indiscreta» de M.ª Lorenza de los Ríos (1798)


Esta es una de las comedias más fabulosas del siglo XVIII producidas en España. Tenemos una historia de desamor entre dos hermanas y dos hombres, sus pretendientes. Entre las cosas más destacables cabe mencionar el uso de un lenguaje satírico que critica la erudición vacía y que apuesta por una crítica social humorística pero certera.



«Crimen y castigo» Dostoyevski (1866)


Entre las obras del gran escritor ruso ésta es una de las más intensas. Nos presenta la historia de un joven que comete un asesinato guiado por una moral propia que se contradice con las normas sociales y los paradigmas civiles; a partir de ese conflicto el autor nos va llevando por un submundo de imágenes oníricas que nos permiten acercarnos a los sentidos del personaje. Un texto fascinante al que conviene volver cada cierto también para redescubrir la magia de Fiódor.

«Los pazos de Ulloa» de Pardo Bazán (1886)


A Pardo Bazán se le reconoce el haber reformulado el género costumbrista de la novela española. En esta novela nos situamos en un paraje galiciano al que llega un sacerdote para reconstruir la moral de sus habitantes. A lo largo de la lectura iremos tropezando con la inconsistencia de una educación que favorece a los hombres en detrimento de las mujeres y encontraremos un personaje, Nucha, que desea ir más allá de esas normas. Es una novela esperanzadora y crítica, que nadie debería dejar de leer.

«Jane Eyre» de Charlotte Brontë (1847)


Una huérfana abandona el orfanato donde se crió para emplearse de institutriz en la casa de una familia adinerada. Al llegar descubre una casa hermosa, una niña muy cariñosa y una vida tranquila. Sin embargo a medida que pasen los días se encontrará con algunas dificultades y su curiosidad la llevará por un camino del que no podrá regresar. Sin olvidarnos del descubrimiento de la pasión, y cuán lejos puede llevarla. Una novela psicológica del romanticismo británico alucinante.

«El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde» de Robert Louis Stevenson (1886)


Lo que vuelve más extraordinario este clásico es que Stevenson ha conseguido como nadie explicarnos cómo se desarrolla en una criatura el trastorno disociativo de la identidad, una patología psiquiátrica cuyos síntomas son la experimentación en una misma mente de varias personas con sus realidades y su lenguaje definido. Asimismo permite entender esa lucha interna que todo ser vivo tiene entre el bien y el mal.

«Las indias negras» de Julio Verne (1877)


Aunque no es de las obras más conocidas de Verne, la forma en la que describe la vida en las minas es realmente fascinante. Encontramos la vida de un grupo de mineros que se han quedado atrapados después de un derrumbe. La lucha por la supervivencia es uno de los ejes principales de esta novela en la que encontramos como siempre la pluma fluida y exquisita del novelista francés.



«Las fuerzas extrañas» de Leopoldo Lugones (1906)


Este libro nos presenta un conjunto de cuentos que se encuentran ambientados a mitad de camino entre realidad y fantasía. La forma hipnótica con la que Lugones se relaciona con el lenguaje la convierte en una de las obras latinoamericanas de referencia, la cual inspiró obras completas como la de Jorge Luis Borges.

«Íntimas» de Adela Zamudio (1913)


Es una de las primeras novelas feministas de Bolivia. Zamudio construye una historia usando como recurso el género epistolar y nos va contando la historia, las emociones de sus personajes desde lo que escriben. Una de las peculiaridades es que dichas cartas no tienen respuesta, es decir, el objetivo no es establecer un diálogo o conversación, con ida y vuelta, sino crear un espacio para que los personajes se narren a ellos mismos. Una obra crítica socialmente que escarba en las debilidades más importantes de nuestras sociedades.

«Cuentos de la selva» de Horacio Quiroga (1918)


A este libro muchos le debemos nuestra pasión por la literatura. Quiroga nos ofrece un conjunto de historias cuyos personajes son animales y criaturas de la selva misionera, algunos de ellos personificados. Podríamos decir que Quiroga es el inventor de la fábula argentina, que bebe de la literatura clásica pero también de los colores, del ritmo y de las voces de la vida del interior. Un libro maravilloso que hay que leer.

«Nosotras y la piel» de Alfonsina Storni (1919)


Este libro reúne algunas de las columnas más hermosas que Alfonsina Storni publicó en la prensa argentina. Algunas reflexiones en torno a las dictaduras, a las tendencias, a las imposiciones patriarcales y también puntos de vista acerca de lecturas, obras de teatro y miradas sobre la vida. Uno de los libros de referencia del periodismo argentino.

«Las lenguas de diamante» de Juana de Ibarborou (1920)


Si bien no es el libro más pulido de la poeta uruguaya, con él consiguió romper con la estática estructura del modernismo, por lo que creo que merece la pena leerse. Encontramos un conjunto de poemas intensos e intimistas que pueden servirnos para comprender la fuente de la que beben muchos poetas de las generaciones posteriores.

«El Castillo» de Franz Kafka (1926)


Aunque es una novela que Kafka no pudo acabar, se ha convertido en uno de los textos elementales del autor austrohúngaro. Narra la historia de un agrimensor que llega a un pueblo desconocido para ejercer su profesión y se propone acceder al castillo que está sobre el pueblo, y que gobierna y da impulso a la vida de los ciudadanos, aunque ellos jamás han subido hasta él. Nadie puede. Se propone llegar y en el camino se enfrenta a numerosos peligros. Es una novela que reflexiona sobre los problemas de la burocracia, la soledad del ciudadano, la alienación y el silencio de las administraciones frente a las necesidades del pueblo.

«Las olas» de Virgina Woolf (1931)


Para muchos es la novela infumable de la Woolf, y es que justamente es de lo más vanguardista que ha escrito la autora inglesa. Nos encontramos con un discurso que rompe con la estructura que se espera de una novela convencional y esto requiere una peculiar atención. Sin embargo, una vez que entiendes el ritmo, la forma y el espacio, te enamoras; es una obra hermosa y sustancialmente mágica en la que descubrimos que no hay trama sólo personajes que viven, aman y se despiden.


«La amortajada» de María Luisa Bombal (1938)


Lo más destacable de esta obra de María Luisa Bombal es que se trata de la primera latinoamericana en describir el acto sexual desde un punto de vista femenino. ¿Podría ser una de las primeras obras feministas de nuestro continente? Quizás, sí. Nos encontramos con un texto impactante que se construye con una sensibilidad arrasada por el miedo y la decepción, y que se apoya en imágenes que conectan la realidad con un mundo onírico único y fabuloso.

«Desde lejos» de Olga Orozco (1946)


Es uno de los primeros libros de la inmensa Orozco, al que vale la pena volver de vez en cuando. Se trata de una obra donde la noche adquiere diversos matices y personalidades, y la palabra es un camino a través del cual acceder a la noción de pérdida, de oscuridad y de silencio que habita en el interior de nosotros. Una obra maravillosa sobre la pregunta que nos martiriza, el por qué de esta existencia.

«El segundo sexo» de Simone de Beauvoir (1949)


Esta es una de las lecturas imprescindibles para obtener y formar un discurso feminista con tradición y realismo. En ella encontramos a una Beauvoir que nos invita a pensarnos como mujeres en un mundo de hombres, a desprendernos de las imposiciones y a evitar caer en el victimismo para construirnos fuertes, enteras, únicas. Una lectura maravillosa para estos tiempos de cambio.

«Bestiario» de Julio Cortázar (1951)


En este libro nos encontramos con algunas de las criaturas cortazarianas más inexplicables y poderosas. No hay nada que se escape de la mente ordenada del escritor y sí, mucho que se desprende en nosotros después de leer este conjunto de cuentos que se abrazan a lo fantástico como única forma de reconstruirnos y explicar nuestro mundo roto. ¡Imprescindible para cualquier amante de la obra de Cortázar!

«Pedro Páramo» de Juan Rulfo (1955)


Esta historia tierna y melancólica es una de las raíces de la que bebe la literatura rural de Latinoamérica. En ella acompañamos a un joven que busca a su madre por desolados parajes. En el camino iremos reflexionando sobre el fin de la infancia, que se cruza con el éxodo rural de una época de cambios e industrialización, y podemos descubrir la intensidad de las emociones de un personaje solo en medio de la nada y lo incierto.

«Zama» de Antonio Di Benedetto (1956)


Es una de las grandes novelas de nuestro idioma. El tema principal podría ser la espera, como la de Penélope, pero en este caso ligada a la existencia de una burocracia que oprime y silencia. Don Diego de Zama es un funcionario de la corona española en el siglo XVIII que espera su traslado a Buenos Aires, pero la noticia nunca llega. Durante ese tiempo de pausa existencial la angustia, la reflexión honda y la extrañeza serán sus únicas compañeras. Una novela que vale por lo que cuenta pero también por cómo lo cuenta, con esa atemporalidad que es propia de toda extranjería.

«Extracción de la piedra de locura» de Alejandra Pizarnik (1968)


Este poemario vincula mitología con presente, poesía con leyenda tradicional, y nos invita a pensarnos más allá de lo real, valiéndonos de símbolos, signos y objetos que narren otras vidas en nosotras. Un libro fascinante, escrito con magia y sensibilidad poética al que hay que volver siempre, para recordar por qué la poesía es necesaria en este mundo deshabitado.

«La hora de la Estrella» de Clarice Lispector (1977)


En este libro inclasificable de Linspector encontramos una contraposición entre la vida de la zona rural y el ruido y la aceleración de la vida en la ciudad, interceptados ambos por los problemas propios de su tiempo. La trama se centra en la figura de Rodrigo S.M. quien narra la historia de una chica del campo llamada Macabéa. Estos dos personajes serán los que sirvan para ir hilando ritmo y sentidos a una de las obras más fabulosas de la autora brasileña.

«Hijos de la media noche» de Salman Rushdie (1981)


Esta es una de las obras fundamentales de Rushdie. En ella encontramos a Saleem Sinai, un telépata nacido en el preciso instante en que la India consigue independizarse de siglos de colonialismo británico. La reconstrucción de un territorio que ha descubierto su identidad desde el colonialismo, es uno de los temas principales del libro, las preguntas y las inquietudes que sobre él se ciernen son válidos también para pensar la historia poscolonial de muchos otros países, y con ellos, la literatura.

«El entenado» de Juan José Saer (1983)


No existe obra latinoamericana ni castellana que haya sabido describir el choque cultural del colonialismo como ésta de Saer. En ella el autor reflexiona sobre temas fundamentales del mestizaje como la memoria, el lenguaje y los límites de lo real. Y lo hace a través de la historia de un grumete de una expedición española al Río de la Plata que es capturado por los indios colastinés y en lugar de ser torturado como se teme, es aceptado en la tribu como uno más. Una novela escrita emulando la tradición de las crónicas de las américas con la magia de uno de los escritores argentinos más fabulosos.


Y hasta aquí esta lista de clásicos imprescindibles. ¿Los has leído? ¿Qué opinas de ellos? No dejes de contarnos qué te han parecido y si echas en falta algún título inolvidable.

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