Marcos Giralt Torrente en «Miércoles de Cuento»

Un relato de Marcos Giralt Torrente en nuestro «Miércoles de Cuento».



Marcos Giralt Torrente en Bestia Lectora

Hay en la obra de Marcos Giralt Torrente un deseo de hurgar en la conciencia. Lo que somos es el resultado de nuestras experiencias pero también de una memoria olvidada en la que no somos capaces de reconocernos del todo, pero que está ahí y que aflora en el momento menos pensado. Esta intención que se fabrica con oficio en su caso, es una de las características que vuelven hipnótica su narrativa. El relato elegido para este nuevo capítulo de «Miércoles de cuento» pertenece a su libro Mudar de piel por el que se pasean personajes con este tipo de conflictos vitales. No dejen de leerlo.



«Mudar de piel» de Marcos Giralt Torrente


En «Miércoles de Cuento» hemos seleccionado «Baker y margaritas», de Marcos Giralt Torrente porque reúne algunas de las cualidades que más nos interesan de su obra. En primer lugar, esa exploración de la intimidad desde las miserias y los miedos. En segundo lugar, esa necesidad de abrir las posibilidades de la experiencia fuera de los caminos tradicionales. sus personajes siempre terminan descarrilándose de las formas más extrañas que se nos puedan ocurrir. En este caso, tenemos una pareja que atraviesa un momento crítico y que pone en práctica el plan de vivir de ocupas en el jardín de su única hija para vigilarla. Un cuento de Mudar de piel, que es extraordinario.

«Baker y margaritas» comienza con una confesión: el narrador justifica su infidelidad como escape de la rutina. Una actitud que ha marcado su forma de sostener la vida matrimonial y también la paternidad. Él y su esposa, Nuria, se encuentran en ese momento en la vida matrimonial en el que la monotonía y las exigencias de los roles comienzan a generar cierta molestia en la relación. Se han amado mucho, han tenido una hija que ya no vive con ellos y que llega una vida que ellos consideran un desperdicio. Como un impulso adolescente deciden tomar la caseta del guarda del jardín de su hija con el objetivo de observarla. Sobre esta decisión y los cambios que opera en ellos, se desarrolla todo el relato.

Aunque a primera vista el objetivo parece observar los pasos de su hija, y ejercer una especie de paternidad protectora silenciosa, a medida que avanzamos en la historia descubrimos que las razones que motivan a estos dos personajes a obrar así tienen más que ver con el deseo de repensarse y de establecer un relato sobre sus propias vidas y su relación que con el destino de su hija. A lo largo de la extraña convivencia, esta pareja consigue una intimidad que no había sido posible en la casa que comparten. La extrañeza provoca en ellos el reseteo de la relación y la apertura a posibilidades que no se habían imaginado.

En las perforaciones interiores que realizan estos personajes hay una que me interesa especialmente y tiene que ver con las expectativas que los padres tienen respecto a sus hijos. En este caso, ambos padres se dan cuenta de que habrían deseado otra cosa de su hija. Buscan en ella una especie de solución a la pareja, un desvío del pasado. Pero es pesado intentar cambiar lo que sabemos que no puede cambiarse. Lo dice Nuria. Lo piensa el narrador. Y es éste seguramente el tema principal de toda la historia.

Con realismo pero sin dejarse fuera la ternura, Marcos Giralt Torrente nos ofrece un cuento cercano, atravesado por la poética de Chet Baker muy sutilmente, que nos invita a ahondar en los hilos invisibles que se trenzan en las relaciones y las muchas formas que pueden adquirir el amor y el deseo. La ternura, la capacidad de Giralt Torrente para hacernos sentir las incoherencias vitales de los personajes, sus decepciones, sus miserias, y sobre todo, sus ansias de experiencia y de vitalidad, es algo que podemos disfrutar en esta lectura. Todo el libro merece mucho la pena, pero este relato es verdaderamente el más interesante de todos. Un cuento sobre cómo el desamor puede reinventar el amor.



«Baker y margaritas», de Marcos Giralt Torrente


Mudar de piel es un libro en el que aparecen numerosas criaturas que por determinadas razones deben evolucionar. Personajes que se encuentran en un momento crucial de sus vidas en el que cualquier paso que den puede condicionar su manera de mirar el pasado y de pensar el futuro. A través de todos ellos Giralt Torrente explora las motivaciones subterfugias de las relaciones humanas y los miedos que afloran cuando somos conscientes de nuestra mortalidad.

«Las palabras suelen llegar más lejos de lo que el corazón se atreve», dice el narrador. Y yo creo que al leer «Baker y margaritas entendemos que la forma en la que la obra de Giralt Torrente nos transforma tiene un poco de eso. Te invitamos a leer este maravilloso cuento a través de un fragmento que nos permite entender la semilla de su maravilla.

«Mi insensibilidad no era tanta como para ignorar que Nuria sabía como yo que nuestra empresa trascendía la preocupación por una hija mal encarrilada, dueña ya de sus erradas decisiones en el mundo, y nos alcanzaba de lleno como pareja. El pacto tácito para soslayar cualquier desavenencia demostraba nuestra convicción de que la partida era definitiva. Entre tanto, el secreto, la clandestinidad, nos desperezó los sentidos y nos hizo locuaces en el silencio. El día que Nuria se dirigió a la caseta del guarda, no necesité más para saber qué proyecto alumbraba en su cabeza. —Nos bastaría con unos futones —dije, tras entrar con ella—. Los hay muy finos y enrollables. Su respuesta llegó dos días después por correo: colchonetas de vivac, almohadas inflables y sacos de dormir».

[«Baker y margaritas». Mudar de piel. Marcos Giralt Torrente. Anagrama, 2018.]

La obra de Marcos Giralt Torrente

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