«La canción de NOF4», de Raúl Quinto (Jekyll & Jill)

La biografía de terror de Fernando Oreste Nannetti, en la mirada de Raúl Quinto.

Reseña de «La canción de NOF4», de Raúl Quinto (Jekyll & Jill)

«La obra de Nannetti está plagada de estrellas y viajes espaciales» y es a través de la bóveda celeste, del infinito que se proyecta en el lenguaje (otro cielo de estrellas), que podemos llegar a comprender cómo vivió, sintió y escribió. Una exploración sobre los motivos celestiales que fueron una constante en su vida es lo que hace Raúl Quinto en La canción de NOF4 (Jekyll & Jill), un libro difícil de etiquetar y, por eso, de una fuerza descomunal. A mitad de camino entre el texto biográfico, la hagiografía y el relato gótico. Un libro que te enloquece y del que es imposible salir. No te lo pierdas.


La escritura, ¿para qué?


Durante mucho tiempo el mundo de la escritura ha intentado adivinar el origen del oficio o, mejor dicho, de la pulsión que deviene oficio. ¿Para qué escribimos? ¿Qué nos mueve (o condena, según el caso) a volcarnos en la palabra escrita, como único camino posible a la comprensión del mundo? Durante siglos haciéndonos la pregunta equivocada. Porque, seguramente, lo verdaderamente importante no es el para sino el desde dónde. «Escribir para qué. Escribir desde dónde», son las palabras inaugurales de este libro bellísimo que nadie debería dejar de leer.

Al entrar en La canción de NOF4 comprendemos que para Nannetti, y también para Raúl Quinto, la búsqueda de sentido está en la forma, en el camino subterráneo que se teje desde lo que se dice al corazón del lector. El para —indagar sobre la vida de Nannetti para comprender el mundo del dolor mental— es muy interesante pero sin el desde dónde —una escritura llena de matices, de preguntas y de terror—, seguramente, no habríamos llegado a comprender al personaje con tanta hondura.

Leemos que «las palabras sirven para conjurar el miedo» y este libro da buena cuenta de ello: las palabras que salvaron a Nannetti del olvido, las palabras que nos acercan al dolor de los olvidados, las palabras que nos salvan. Las que quizá salvaron a Quinto de una obsesión que fue creciendo en él a partir de una exposición sobre la obra del poeta y que lo llevó hasta el manicomio de Volterra. Escribimos desde nosotros mismos pero, a veces, aparecen voces que se conectan con torres de energía y nos soplan esperanza. Como Nannetti. Como Quinto. Este libro está lleno de luz. Aunque la invocación sea otra: «Usé varios cuadernos, un ordenador y una lupa de filatélico. Hágase pues la oscuridad».


Cubierta del libro que reproduce la escritura de Nannetti en el muro
Foto: Collection de l'Art Brut

La soledad, la locura y el muro


Un muro de más de setenta metros de largo. No hay nada de extraño en él. Hasta que observamos mejor. Sus paredes han sido talladas con una hebilla. Frases. Palabras. Un mundo se abre ante los ojos. Fernando Oreste Nannetti ha garabateado en esa piedra el dictado de las torres eléctricas. Los superrealistas se referían a esa iluminación como lo Maravilloso, y es un concepto que me conmueve y que me obliga a creer en lo que no creo. Las torres eléctricas sacuden el interior de Nannetti, lo rebautizan (NOF4), lo conducen a un camino del que es imposible regresar. Donde hay mariposas y silencio.

Nannetti escribe «Como una mariposa libre soy todo el mundo es mío». El mundo, la piedra que talla, es todo suyo. Reescribe su identidad a través de las paredes. Condenado al olvido. Huérfano. Hijo abandonado. Hombre invisible. Este libro nos permite descubrirlo y topar con tantos nombres que, como el suyo, han quedado tristemente olvidados. Recordarlos no por lo que hayan escrito sino por lo que hayan vivido. Quizá ésa sea la búsqueda subterfugia de este maravilloso trabajo de Quinto.

No es la biografía de Nannetti. No es la historia del sistema de psiquiatría carcelario. No es una lectura concienzuda de los grabados del poeta. Es un libro lleno de agujeros de gusanos que sugiere muchas lecturas pero no se queda mucho tiempo en ninguna. Un libro que nos propone un pensamiento sobre diversas inquietudes sin profundizar en ninguna. En lo que olvida, en lo que no dice, Quinto permite una lectura espeluznante de nuestra relación histórica con el dolor de los otros y los métodos de control.


Muro del manicomio de Volterra donde escribió Nannetti

¿Qué es la libertad? ¿Quién tiene potestad sobre ella?, son éstas quizá las preguntas que se nos quedan adheridas al alma. ¿Habría Nannetti pasado su vida y su experiencia en Volterra si hubiera tenido una casa a la que volver: esa casa de la infancia que aparecía como la postal imposible del pasado? Nos sostiene lo que nos hizo felices. La posibilidad de no volver mantiene intacto el recuerdo. Quizá ahí resida el secreto de la supervivencia de este hombre. La soledad del sí mismo se cobija en la compañía de un yo antiguo, que se conecta con las torres de electricidad y trae mariposas blancas para matizar un presente terrible.

Lo que Fernando Oreste Nannetti grabó con una hebilla Quinto lo reproduce de forma contundente . La soledad a la que lo condenaron. Toda la vida entre rejas para apaciguar a sus fantasmas. El mundo era otro. Uno en el que las personas más vulnerables eran apartadas y aplastadas contra las rejas con pastillas. La anulación del yo. Eran otros tiempos. «Donde un día pudo haber horizontes y caminos él sólo tuvo muros», leemos. Y también que cuando llegó a Volterra «apenas habló con nadie los siguientes veinte años, salvo con el muro. Con el muro sí».

Loco porque jueces, policías y médicos firmaron su sentencia. Sin la libertad de decidir si quería vivir en paz con su locura. Sin tener la libertad de construir su destino, doloroso o no. Sin tener la libertad. Escribir, sin embargo. No pudieron frenar su escritura. «Porque es lo único importante. Escribir». Por eso, Nannetti escribe en el muro del manicomio de San Girolamo. Dice que se lo dictan unas torres, que él mismo ha dibujado en el margen de la hoja, que es el perímetro del muro. Escribe como poseído, como deberíamos hacerlo todos los que amamos la palabra. Y se deja envolver por la única locura que le permiten explorar, quizá porque no la entienden, la del lenguaje como vínculo con otras realidades. Escribe en el mundo y cartas, a una familia imaginaria, como quien tira monedas en una fuente, creyendo que va a volver convertida en nuestro mejor deseo. «El lenguaje mutando y corrompiéndose y tomando el control».

Quinto nos ofrece aquí el desvelo de una obsesión. Un trabajo exquisito de búsqueda poética y humanista. Un libro donde él es Nannetti, donde las torres le hablan, quizá Nannetti desde un limbo imposible al que deberían ir las criaturas dolientes de este mundo cruel. Un lugar con mariposas y palabras. Lo que encontramos en este libro es un lenguaje poético que nos deja desconsolados pero que, sobre todo, nos resulta imposible. Es un libro inmenso, me dijo Silvana Vogt. Lo es. Todos entramos en él, ninguno sale. Como no se sale de un manicomio. Como no salimos los que hemos estado alguna vez en uno, como internos o visitantes. Porque no salimos tampoco de la violencia de las instituciones, empezando por esa institución con la mejor publicidad que es la familia.


Raúl Quinto escribe sobre Nannetti en Jekyll & Jill

Mariposas blancas


«La luz y el sonido tienen la misma amplitud de onda». Nannetti escribe esta frase y no parece estar hablando de la luz y del sonido ni de la variación del movimiento ni tampoco del asombro que produce que dos emisiones con igual cantidad de vibraciones puedan diferir tanto en su desplazamiento. Al leer a Nannetti nos topamos con la inquietud de la vida, que es origen de la poesía. ¿Cuánto puede volar un hombre si se pasa encerrado prácticamente toda su vida? Quizá ésa sea la gran inquietud de Quinto, la pregunta que deviene obsesión. Las voces que murmuran cosas y que obligan a imprimir palabras en una hoja, o en un muro. Porque, sobre todo, este libro es un canto a la poesía y a nuestra capacidad para hacer una revolución sensible del lenguaje. El lenguaje que nos conecta en el tiempo y que, también, nos salva del tiempo.

«Amortiguar el mundo interior y escindirlo del cuerpo si es posible». Nannetti atiborrado de pastillas de colores. Nannetti aturdido en ese mundo que busca «la disciplina de un ejército de zombis químicos». Pero los tiempos han cambiado. Seguro que nos decimos esto. Aturdidos por los propios químicos de nuestra realidad. Incapaces de ver las mariposas blancas, que están en todas partes, sobre todo en este libro.

Imaginarse a Nannetti, totalmente flaco tallando palabras sobre el muro es una imagen totalmente poética, a la vez que terrorífica. ¿Cómo puede el dolor alienarnos tanto? «Es imposible vaciar todo el dolor que se acumuló durante un siglo en esas paredes», pero ahí están las fotografías de Manoni que llevaron a Quinto a visitar un manicomio olvidado, a sentir el miedo en el cuerpo y a descubrir el olvido que condena toda la luz que alguna vez hubo sobre la tierra. La muerte de las mariposas blancas. Pero aquí están: las fotografías, los fragmentos traducidos, la voz de Quinto, con la lucidez y la sensibilidad perfecta para abrir un agujero en el mundo y sacudirnos violentamente, descascarillando nuestros propios muros, en blanco, donde no hay palabras grabadas.

Este libro no quiere reivindicar el silencio de Nannetti, pero nos ofrece un viaje al corazón de Volterra, donde conocemos a Aldo Trafeli, un enfermero gracias a quien supimos que un hombre escribía sobre piedra los verdaderos mandamientos, que es cualquier poema. Actualmente, nos cuenta Quinto, del muro queda prácticamente nada. Volterra se cerró cuando la Ley Basaglia dio por terminado el período de terror de la psiquiatría en Italia. Pero antes de que los ideogramas de Nannetti fueran aniquilados por el tiempo el fotógrafo Pier Nello Manoni registró cada vértice del muro. La memoria que tenemos son esas fotografías. Y ahora este libro, que es «una canción para tararear al borde de un precipicio».

Quinto nos ofrece la historia de Nannetti, un santo como ninguno, con la voz de la memoria interrumpida y el deseo de estar donde no está. Nannetti cuya voz tiene una amplitud de onda semejante a la de la luz y el sonido y viaja más rápido que éste, porque no necesita un espacio material que la transporte. Este libro te atraviesa el corazón para siempre, con una hebilla afilada, porque te recuerda que el mundo es el sitio más cruel que jamás hemos podido imaginar. Y eso no cambia nada. Tampoco la literatura. Porque el mundo sigue siendo el mismo.

Seguimos necesitando de la poesía para saber «Escribir para qué. Escribir desde dónde». Escribir para pensar(nos) de otra manera y para asumir nuestra fragilidad, que existe, y es mucha. Escribir para reconocer que una brisa puede quebrarnos y que es, precisamente gracias a esa fragilidad, que podemos encontrar algo de luz incluso en medio de la oscuridad. Que nadie deje de leer este libro hipnótico, imposible, que brilla desde la herida y ofrece una relectura de la vida y la escritura imprescindible.


Reseña en Bestia Lectora de «La canción de NOF4», de Raúl Quinto (Jekyll & Jill)

LA CANCIÓN DE NOF4. RAÚL QUINTO. JEKYLL & JILL. 2021

2 Comentarios

  1. Hola Tes!! Lo desconocía por completo, no descarto darle una oportunidad más adelante. Tomo buena nota de tus impresiones lectoras. ¡Gran reseña y gracias por tu recomendación! ¡Ya me tienes como seguidora! Besos!!

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    1. ¡Muchísimas gracias por la confianza y por tus palabras! Me ha conmovido profundamente este libro. Ojalá que le des una oportunidad. Ya me contarás. Abrazote.

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