Franz Kafka

Escritor de origen judío que escribió en alemán.




Cuando Kafka dijo que la desgracia de Don Quijote no fue la posibilidad de soñar y de creer en la fantasía sino su acercamiento a Sancho Panza, quizá pensaba en él mismo. En cómo el mundo que le rodeaba intentaba atraparlo en un entorno donde los sueños no tuvieran cabida. La realidad fue seguramente la gran enemiga de Kafka, como lo fue del Quijote y contra ella escribió; igual que el héroe de Cervantes luchó contra los molinos de viento. Lo paradójico es que al leer a Kafka no puedes evitar ese contacto con todo lo que atañe a la realidad; puesto que toda su obra es una larga reflexión en torno a la sociedad.

Franz Kafka nació el 3 de julio de 1883 y falleció el 3 de junio de 1924. Fue el mayor de seis hermanos y descubrió la presencia de la muerte desde muy pequeño. Dos de sus hermanos fallecieron antes de cumplir los tres años, y esta traumática experiencia se extendió sobre Franz como una sombra que marcaría considerablemente su vida y su literatura. Tal como puede verse en los temas que le interesaron y en la melancolía que despide tanto su obra de ficción como su correspondencia.

Aunque su pasión por la literatura se despertó pronto, nunca se dedicó profesionalmente a ella. Escribía en sus ratos libres. Cuando regresaba a casa después de largas jornadas como funcionario en una casa de seguros de accidentes laborales. Su vida laboral, de hecho, se encuentra plasmada directa o indirectamente en muchas de sus narraciones, donde el temas como la burocracia y los sistemas jerárquicos de poder ocupan un papel significativo.

Da la sensación de que fue un hombre con muchas ambiciones intelectuales: le interesaba la política, la química, el derecho, incluso el deporte, aunque fue la literatura la que consiguió llevárselo a su terreno. Gracias a esta victoria tenemos algunas de las obras más interesantes del siglo XX. Cabe mencionar, que Franz Kafka es considerado, junto con Joyce, uno de los autores más influyentes de su tiempo.

La obra de Franz Kafka

El proceso, El castillo y La metamorfosis son sus obras más conocidas. Sin embargo, Kafka es autor de muchos otros relatos inquietantes e inolvidables; podríamos mencionar, por ejemplo, El desaparecido, El juicio y Un médico rural.

Toda su obra se encuentra atravesada por imágenes oníricas más cerca del género pesadillezco que de la ternura; pero al leerle descubrimos que también hay un lazo hondo con la ternura y una sensibilidad extrema. Su forma de exponer los sentimientos de los personajes fue realmente fascinante.

Aunque toda su obra tiene un gran material autobiográfico, Carta a un padre es seguramente el libro en el que Franz consiguió abrir su corazón completamente. Y aunque para muchos es uno de sus libros más flojos, en él encontramos una gran calidad espiritual, lo cual resulta valiosa.

Experimentó con el cuento, la novela, la epístola e incluso la parábola aforística. En toda su obra se nota una gran preocupación por el lenguaje, vinculado a su tiempo y a una reflexión existencialista sobre lo que somos.

Lo que a Kafka le importaba era la verdad, y creía que la literatura era una constante búsqueda de ella. Leerlo es descubrir que el mundo no es tal y como creíamos, y que «la literatura es siempre una expedición a la verdad».

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