«Voces de un cuerpo» de Giovanni Collazos (Pliegos del Escorpión Azul)

Te invitamos a leer «Voces de un cuerpo» de Giovanni Collazos.



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«La escritura al sur me engendra sus dedos semicerrados al filo de mi insomnio». En la poesía de Giovanni Collazos el sur está tan presente como la rabia, la sangre y el deseo que trepa cuerpo adentro. En su más reciente trabajo, el pliego Voces de un cuerpo (Pliegos del Escorpión Azul) el sur es el talón de un cuerpo que intenta despegarse de la tierra y de las marcas del lenguaje con las ansias de construirse unas alas que le permitan absorber una realidad utópica: donde sueños y verdades sean el único horizonte ante los ojos.



Es un texto, como lo explica Cristina Elena Pardo en un prólogo lucidísimo, que nos habla sobre la experiencia, «no solo la del cuerpo sensible de la voz poética, sino la de la narratividad del entorno social que trasciende la escritura». A través de un conjunto de poemas el poeta rebusca en el sentido del lenguaje para nombrar y explicar la materialidad del cuerpo, su lugar en el mundo, y su relación con los sistemas que intentan controlarlo. Surgen así una serie de preguntas en torno a los preconceptos y a la visión plastificada que tenemos de él. Voces y formas que se han instalado en nuestro subconsciente y de las que debemos desprendernos para conseguir apropiarnos de una identidad nueva.

Vuelvo a Pardo, que se pregunta «¿Qué significa habitar, con el cuerpo, un lugar donde no se pertenece?» Quizá ahí ha dado de lleno en la identidad de la obra. Y en ese sentido, este trabajo se plantea como un escalón más arriba de su poemario anterior, Migrante (La Garúa Libros). En lo técnico, estos poemas rompen todavía más con la lógica del lenguaje, y algunos presentan ciertas dificultades para la comprensión. En lo estilístico encontramos un conjunto de voces que se superponen. Todo el tiempo hay como una línea principal que se ve interrumpida por voces, contradicciones, rezos, mantras, que abren muchos caminos posibles para la misma idea. Algo con una cierta pulsión coral que dota al conjunto de textos de una atmósfera contundente.

«ay volverse escritura temblando». Hay algo de deconstructivo en este trabajo,hay una fuerza interior que intenta asirse a una razón y que la busca desde el lenguaje. Pero no he hallado los cuerpos. Es decir, las voces surgen de una identidad que no es cuerpo. El cuerpo no se nombra, se nombra el deseo, se nombra la herida pero no la pierna, la cabeza, los brazos. Y quizá este sea el mayor hallazgo de estos textos. El cuerpo, la boca «como viejo ensamblaje de sangre hogar», ha dejado de pertenecer al mundo material. El cuerpo se encuentra vinculado a una serie de exigencias, de circunstancias casi abstractas, de responsabilidades, de deseos que no terminan de exprimirse, y termina siendo siempre un extraño, un desconocido de nosotros mismos, que «desgranamos sonoridades de las infancias y no sabemos no esperamos la sombra».

La poesía de Giovanni Collazos
Volver al cuerpo parece el real desafío de este pliego. Volver a las voces primigenias. A las necesidades verdaderas. Antes de que el capitalismo nos arrastrara a los unos contra los otros. Entender hacia «dónde se fugaron los platos para que su sur ya no comiera», porque en la razón de este alejamiento del cuerpo está la razón del acercamiento a la explotación, a la pobreza, a esta vida irrazonable a la que nos aferramos sin saber bien por qué ni cómo.

Este viaje de individuación no deja de ser colectivo. Se trata de volver al origen, desde el yo, para hallar un nosotros recompuesto. Por eso no tenemos aquí un discurso lineal o con una única perspectiva. Hay «una voz coral absoluta», como lo dice Pardo, que se ve reflejada en la deconstrucción personal para encontrar un discurso colectivo en el que quepamos todos. Pero es quizá aquí donde la voz se quiebra, porque tal discurso no existe. Porque la uniformidad no es posible. Y en ese camino de deconstrucción las heridas y los otros van tallando zanjas en nuestro perfil identitario. Quizá por eso el poeta parece gritar con cierta rabia «la deconstrucción es un proceso», y se detiene delante de las pérdidas, aunque sólo el tiempo suficiente como para no quedarse dormido ni paralizado, para reiniciar la búsqueda poética.

En ese proceso, ¿qué lugar ocupa el cuerpo? ¿De qué forma nombrarnos y sentirnos? Éstas parecen algunas de las preguntas que se hace Collazos y que lo llevan de nuevo al principio «¿qué artificio el cuerpo noche día a la nada?» Y ya llegando al final del trabajo, el cuerpo que casi había aparecido vuelve a desaparecer, regresa a la invisibilidad. Quizá en una expresión de la inmensa dificultad que supone ponerlo en palabras, explicarlo. Así, termina siendo como una ciudad creada que se sostiene en pie pero que nos resulta absolutamente extraña.


La voz de Giovanni entre Migrante y Voces de un cuerpo ha mutado. La ternura desaparece para dar paso a la rabia. La mirada más cansada de la vida como extranjero se deja traslucir en estos poemas de una forma intensa. Y lo que parecía ser camino posible se muestra ahora como una ausencia. Esto no es ni bueno ni malo. Esto es el devenir de ese proceso deconstructivo. Este es el resultado de estrellarse constantemente contra un mundo hostil. En lo poético, es el escarbar un poco más allá y desnudar del todo al lenguaje. Que las palabras dejen de significar para formar nuevos significados, desde una especie de pérdida de color o identidad. Quizá un poco lo que sucede con el cuerpo.

Evidentemente el trabajo de profundización poético avanza y Giovanni Collazos sigue ofreciéndonos formas de mirarnos mejor a través de un lenguaje deconstruido. Leerlo es aprender a establecer un nuevo contacto con las voces y con la propia identidad. Pero esta lectura requiere implicación, porque para absorber el sentido de cada poema se necesita tiempo, dedicación, y sobre todo, un limpiarse de todo prejuicio para permitir que el lenguaje penetre en nosotros y nos oriente. Que nadie se pierda este extraordinario viaje interior.

Voces de un cuerpo es un pliego de publicación artesanal que ha contado con la colaboración de Jorge Coco Serrano (Fotografías), Cristina Elena Pardo (Prólogo) y Javi Gil (Edición). Si deseas conseguir un ejemplar puedes solicitarlo a esta dirección de correo.

Pliego del poeta Giovanni Collazos

2 Comentarios

  1. Me ha parecido una propuesta muy original. Sobre todo por la corporeidad del libro y su relación con el entorno, que le da forma y parece también limitarlo.
    Un abrazo, querida Tes.

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    1. Querida Rocío,
      Mil gracias por tu lectura. Sí, eso es lo que a mí también me ha gustado: la relación cuerpo-abstracción y el peso de lo cultural en ella. Te mando un abrazote muy grande de vuelta.

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