«Sacrificios humanos», de María Fernanda Ampuero (Páginas de Espuma)

«Sacrificios humanos», de María Fernanda Ampuero (Páginas de Espuma): un libro sobre venganza y hermandad.

«Sacrificios humanos», relatos de violencia. Por María Fernanda Ampuero (Páginas de Espuma)

«Escribir es también bendecir una vida que no ha sido bendecida». Con este epígrafe se abre en dos Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero (Páginas de Espuma). Esta frase de Clarice Lispector nos revela la identidad de este cuentario, donde conocemos a una serie de criaturas cuyas vidas no han sido bendecidas y exploramos de su mano las consecuencias de la violencia. Es un libro deslumbrante que nos atrapa y nos obliga a pensar en los hilos invisibles que sostienen nuestro perverso sistema. Que nadie deje de leerlo.


Mujeres que escriben sobre mujeres


Sacrificios humanos comienza con un cuento brutal, «Biografía». Una extranjera que ante la desesperación acepta un trabajo extraño y arriesgado. «Quisiera que me vieran sin documentos en un país extranjero contando y alisando los pocos billetes para poder pagar la habitación y comprar una barra de pan y un café solo». En este personaje aparece un rasgo que se repetirá en la mayoría de las mujeres que pueblan estas páginas: el deseo de una vida mejor pese a la brutalidad insistente de la realidad. La pulsión interior obliga a la esperanza, pero en el camino la violencia, las injusticias y una cuota de mala suerte intentarán corromper ese espíritu. Y, en muchos casos, también lastimar el cuerpo.

Los cuerpos de las mujeres. Ése es el gran tema del libro. Los cuerpos como espacio donde el patriarcado planta su bandera. Los cuerpos como espacio de apropiación y liberación. Los cuerpos como vínculo entre naturaleza y sociedad. Los cuerpos maduros. Los cuerpos niños. La violencia se aparece de forma reincidente en todas estas historias y trata de lastimar esos cuerpos. Pero la escritura de Ampuero quiere salvar, quiere ofrecer una venganza y no una rendición. Y en ése detalle radica el gran acierto y el gran valor de este libro.

María Fernanda Ampuero nos ofrece doce cuentos, con doce mujeres que deben resolver conflictos de violencia. Encontramos algunas historias que rozan lo sobrenatural y se mezclan con leyendas urbanas o imágenes religiosas —«Hermanita», «El que silba», «Sacrificios»—, cuentos de corte realista atravesados por la sangre y el maltrato —«Lorena», «Edith»— y también encontramos algunas historias que no se definen en ninguno de los dos sentidos y que nos permiten extraer conjeturas y componer alegorías significativas —«Silba», «Sanguijuelas», «Invasiones»—. Por otro lado, podemos descubrir algunas búsquedas formales interesantes; entre ellas la que más me ha interesado es la narración de una de las historias exclusivamente desde el diálogo —«Sacrificios»—.


«Sacrificios humanos», de María Fernanda Ampuero (Páginas de Espuma)

Violación y venganza


V y V. Violación y venganza es una de las grandes novelas de venganza feminista que he leído en los últimos años. La escribió Pilar Bellver y nos ofrece un viaje a través de la tradición de la violencia contra las mujeres donde hay elementos mitológicos y un manejo de la tensión y el misterio alucinante. Un libro en el que podemos reconocernos y en el que nos sentimos parte de una revancha necesaria. Al leer a María Fernanda Ampuero he recordado esa novela —aprovecho para recomendártela por aquí—, porque uno de los elementos que enlazan algunas de las historias de este libro tienen que ver precisamente con eso: con la posibilidad de vengarse, de aferrarse a la justicia poética en la vida y en la literatura.

«No me vean. Sentirán rabia, dirán qué imprudente, qué loca». Vergüenza, culpabilidad y frustración son las tres experiencias que atraviesan el sentir de los personajes de este libro. Ampuero deja caer sobre la mesa esa idea de que si a las mujeres nos ocurre algo (mejor dicho, si nos hacen algo, si nos maltratan) somos responsables de no haber sido más precavidas, de no haber analizado a conciencia la situación. Constantemente recibimos mensajes tales como «Procura no emborracharte para que no te violen», «No provoques a los hombres con tu vestimenta o tu actitud». Constantemente recibimos mensajes de censura sobre nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestro espíritu. Constantemente somos juzgadas por decisiones que atañen a nuestra libertad argumentando su crítica desde las reacciones que dichas decisiones pueden provocar en el mundo.

Mi hermana fue violada en el campo por un empleado de mi padre. Durante veinte años guardó el secreto por miedo a la vergüenza. En nuestra educación religiosa la figura de María Goretti era un mensaje que recibíamos a diario: «Déjate asesinar, pero no permitas que te violen». Cuando mi hermana sacó a la luz su infierno de infancia la respuesta del entorno fue «Siempre fue rebelde. Le encantaba alejarse de la casa y no hacía caso a las normas de madre». Historias como ésta vemos y oímos a diario. Las mujeres somos responsables de lo que nos ocurra. Las mujeres tenemos la obligación de cuidarnos. Las mujeres debemos aguantar la violencia que es como «un silencio brutal, como una mano de verdugo que te tapa la nariz». No vamos a pedirles a los hombres que procuren no hacernos daño, no interferir en nuestra libertad, no considerarnos de su propiedad. Ése es el mensaje que leemos, oímos, recibimos a diario. Y en Sacrificios humanos, Ampuero lo deja al descubierto, como una pegatina en color amarillo que nos avisa qué es lo que no debemos olvidar.

El cambio repentino del amor al odio de muerte, es otro de los grandes temas de este libro. Una mujer conoce a un hombre, se enamoran, deciden casarse. Todo es bonito, hasta que llega la rutina. La vida se rompe para siempre. Ya encerrada en ese círculo íntimo, ella no podrá (ni sabrá) pedir ayuda. Y soportará la violencia de aquel hombre al que le entregó su confianza, su cuerpo. Aquel hombre que puede decidir asesinarla sin que nadie haga nada por evitarlo. «Ninguna recién casada, con su vestido de volantes y sus flores en el pelo, cree que va a ser una de esas mujeres que dan que hablar (...) cuyos nombres fueron reemplazados por la golpeada, la violada, la abusada, la asesinada», leemos. Y luchará por demostrar que su realidad no es ésa; mentirá a sus amigas, a sus familiares, para no convertirse en una paria. Porque la sociedad va a señalarla, aunque le dirá que desea ayudarla y protegerla. La señalarán como responsable de desatar la violencia en el hombre. Y se sentirá sola. Completamente sola. Y, quizá, el más torpe de los sentimientos será esa sensación de frustración y de engaño, por haberle entregado su corazón a quien se convertiría en su verdugo. Pero hay que recordarle al mundo que «ninguna recién casada cree que va a ser otra cosa que feliz». Y eso es lo que hace Ampuero.


«Sacrificios humanos» de María Fernanda Ampuero (Páginas de Espuma) en Bestia Lectora

Un libro que es, finalmente, una invitación


Otra característica a señalar es el tono de los relatos. Algunos de los cuentos se narran desde un lugar casi inocente, entre el final de la infancia y el principio de la juventud. La ternura y la incomprensión de ciertas ideas es demoledora. «Papá dejó de querer a mamá cuando yo tenía unos quince años», dice una de las narradoras. Las voces niñas se mezclan con la sangre de la violencia y la incomprensión de las situaciones injustas e impactan en lo más profundo de nosotras.

También hay una mirada sobre la violencia que el sistema nos empuja a desarrollar respecto a otras mujeres. «Queríamos desaparecerlas a ellas, rebanarles la cabeza con machetes de fuego». El odio entre mujeres es el fruto de un mecanismo separatista del sistema capitalista y patriarcal. Y sino, ¿qué otra cosa se ha buscado con el encierro de las mujeres en las casas? Que no nos aliemos, que no creemos sociedades de mujeres que se quieren y se ayudan, que no luchemos por nuestros derechos (porque desde la soledad de una casa, no hay forma de entender cuáles son esos derechos) y la rutina de una casa es mucho peso que no deja tiempo para pensar en lo que nos falta, aquello que nos han quitado. En la serie «Mujeres del (H)AMPA» se trabaja este tema de maravilla. Y he pensado en ella mientras leía a Ampuero. Encontramos ahí mujeres que se odian y que terminan entendiendo que la solidaridad entre nosotras es lo único que puede salvarnos; aprovecho para recomendarte esta serie: una de las producciones más interesantes de España de los últimos años. «Qué bueno hubiera sido desearnos entre nosotras», escribe Ampuero, «Qué diferente ser amante de ser perdedora».

El mundo es un lugar hostil. Esto aprenden las criaturas de este libro. Que la belleza se termina pronto. Que «bajo los árboles y bajo los cielos más hermosos ocurren cosas espantosas». A lo largo de la lectura vamos descubriendo las formas retorcidas que tiene el rencor de consumir lo bello de la vida y comprendemos que la hostilidad del mundo no tiene límites. Para sintetizar mucho, y este libro no se lo merece, podríamos decir que es un trabajo que intenta reconocer a aquellas personas olvidadas por el sistema, que crecen al margen, que son violentadas en las sombras, y a quienes nadie recuerda (no las buscan cuando desaparecen, no las lloran cuando mueren). El último cuento —«Freaks»— es una confirmación, quizá de esa indagación, una invitación al encuentro entre criaturas rotas para combatir esa violencia dirigida sobre sus cuerpos y sus almas.

Sacrificios humanos es un libro potente y con muchísimos aciertos. María Fernanda Ampuero ha vuelto para confirmar que es una de las grandes cuentistas latinoamericanas. Que nadie deje de leerla.


Te invitamos a leer «Sacrificios humanos», de María Fernanda Ampuero (Páginas de Espuma)


SACRIFICIOS HUMANOS. MARÍA FERNANDA AMPUERO. PÁGINAS DE ESPUMA. 2021

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