«El sonido de la H», de Magela Baudoin (Mil Madres)

Un libro asombroso en el que cabemos todas. No se lo pierda nadie.

«El sonido de la H», de Magela Baudoin (Mil Madres)
«El sonido de la H», de Magela Baudoin (Mil Madres)

El silencio. La letra que no se pronuncia. La voz dormida. El cuerpo transformándose. La hendija del deseo no pronunciado. El sonido de la H, de Magela Baudoin (Mil Madres) indaga en los silencios familiares, en la conformación del deseo y en el peso de las experiencias a la hora de afrontar la lengua, el sentido de la palabra. Es también una biografía novelada de Roberta Benzi, la primera transexual boliviana, y es en ese sentido un bellísimo canto a la diversidad. Sorprende y entusiasma la prosa fabulosa de Baudoin, que nos lleva de la mano de principio a fin.


Una biografía novelada de Roberta Benzi, la primera transexual boliviana.

El pasado se asoma «como un viento salvaje que viene a echarme arena en los ojos». Los primeros resplandores de luz de esta novela iluminan un funeral. A modo de despedida Mar le habla a Rafaela, su amiga de la infancia. Ha viajado para darle el último adiós. Lo primero que hay que decir de este libro es que Baudoin nos está poniendo en las manos un universo maravilloso hecho de palabras. Encontramos un estilo inigualable, donde la narradora avanza contando la historia y su relación con Rafaela a través de un discurso plurivalente, que nace de la fusión de diversos estilos (carta, memoria, narrativa). La perfecta combinación de voces y estilos le permiten a Baudoin pensar la literatura como un hacha que rompa nuestro invierno interior. Esa enseñanza hermosa que nos dejó Kafka. Una obra monumental que nos hipnotiza desde la primera frase.

Rafaela es una niña transexual que en una época de homofobia y transfobia (¿acaso hemos dejado atrás esta era?) se enfrenta a los demonios del patriarcado. Una niña que no se queda callada y pone su cuerpo contra el mundo, para construir su propio cuerpo. Y un cuerpo sabemos que siempre es una identidad, por más que intenten hacernos creer que no es así. Es cierto que no existen cuerpos incorrectos pero también que hay identidades que para rebelarse necesitan modificar el cuerpo. Negar la verdad de las otras es un acto de necedad y de insensibilidad. Porque un cuerpo que no nos representa es una puerta abierta para que nos destruyan. Un cuerpo con el que no podemos defendernos es una invitación al mundo para aniquilar nuestro futuro. Y por eso este libro es tan importante.

La protagonista viaja a pasar una temporada con sus abuelos, para ver finalmente a su padre. Ese momento en la vida en que tienes que tomar la decisión difícil de orientar tu futuro, donde el peso de la tradición puede empujarte a la docilidad o a la autodeterminación. Y qué bien que narra esa contradicción interna, ese miedo al fracaso, Baudoin. En ese momento Mar entiende que toda experiencia es una marca para siempre. Es un tiempo de introspección pero es también una mirada abierta a las cosas, de frente a la violencia, de certeza frente al deseo. Su relación con Rafaela y la construcción de su propio deseo serán los hilos conductores de un relato que es íntimo (acercándonos a la identidad del personaje) pero que es sobre todo colectivo, cultural. Baudoin nos introduce en el corazón de una época de ebullición y nos invita a pensar en la extraña relación que mantenemos con la herencia de nuestros padres. Mar no se reconoce en lo que sus padres han hecho, lo que fueron, pero tiene un miedo tremendo a asomarse a su deseo, a construir una vida distinta, que se salga de los rediles marcados. La novela va sobre eso: ¿de qué manera las mujeres pueden romper el cristal de la bóveda familiar y apropiarse de su destino? Y es asombroso y estimulante leer a Baudoin, vivir con Mar ese camino de exploración vital, pensar en la vida como una cosa plástica que está en nuestras manos, aunque el mundo intenta recordarnos lo contrario constantemente. Leemos: «tú eras para mí una atracción sobrenatural». Su amor por Rafaela es la piedra que construye toda la obra. En ese deseo, también su propia extrañeza, el miedo a las experiencias no asumidas del todo, el miedo a la dictadura que siempre son los padres.

Baudoin nos va narrando la relación entre Mar y Rafaela con un estilo que desborda ternura, pero donde también hay sequedad y rabia. Mar aprende a reconocerse como mujer desde esa relación: ¡y esto es lo más bonito de todo el libro! Rafaela es una mujer valiente que la ayuda a verse mejor a ella misma. Desde el tiempo de la narración Mar cuenta que esa relación que surgió espontáneamente ha sido uno de los acontecimientos más importantes de su crecimiento. La observaba, la admiraba, la amaba, y reconocía en ella una fuerza inspiradora. Así lo cuenta: «Tu alarde femenino era un grito, un alarido sexual que no temía entregarse al vacío sin perderse». Esta carta de despedida reconstruye la relación, lo vivido juntas en aquella lejana infancia e intenta poner en palabras la fuerza del amor entre mujeres, como hueco de redención, de venganza contra la soledad y la violencia del mundo. Vivimos en un mundo peligroso, donde el discurso feminista se ha visto cercenado por ideas-calco del heteropatriarcado pero aplicadas contra las mujeres transexuales. Discursos de odio maquillados con pulsión de pensar el mundo, elaborados con gran elocuencia. ¡Y qué miedo da eso! ¡Y cuánto desperdicio de inteligencia!


«El sonido de la H», de Magela Baudoin (Mil Madres)
«El sonido de la H», de Magela Baudoin (Mil Madres)

«Hay verdades que no pueden maquillarse, cariño», le dice Mar a Rafaela. Y hay palabras e ideas peligrosas que atentan contra la vida de las mujeres trans (porque privar a alguien de sus derechos es quitarle la vida, y esto ya deberíamos haberlo entendido). Y por eso (y contra eso) este libro es importante. Asusta pensar que algunas de nuestras pensadoras ramifican su pensamiento de odio, para que no se note su sombra en lo que dicen, pero también da mucho miedo ver la falta de compromiso del resto del feminismo, que no se pronuncia, o que incluso apoya este tipo de ideas políticas que están basadas en el desconocimiento y carecen de la idea fundacional del feminismo: libertad para todas. Por eso este libro es necesario; porque Magela Baudoin nos cuenta una historia tierna, donde hay mucha violencia pero sobre todo hay sororidad, comprensión y compañía entre mujeres.

El sonido de la H nos cuenta la historia de Mar, pero también la historia de otras mujeres de las que la literatura se ha ocupado poco. Las mujeres-sombra, que asisten a las protagonistas enjoyadas de los libros, y cuyas vidas siempre pasan desapercibidas. Ellas tienen todo el foco aquí. Baudoin saca la fuerza de esta historia en Rafaela, que no se amedrenta frente a la discriminación y el desprecio de su propio padre, que insiste en vestir con aretes, en vivir su identidad al completo. Hay una escena sumamente impactante que podría ayudarnos a entender ese torbellino emocional que viven la mayoría de estas mujeres en su infancia. Su madre las lleva a ella, a su hermana y a su hermano a comprar ropa, porque tienen un casamiento. Es el momento en el que Rafaela entiende que los demás no la ven como ella se ve: quiere ponerse el vestido, ir a la fiesta como su hermana, pero le imponen el traje y la chaqueta de su hermano. La brutalidad de la decepción está muy bien narrada.


El sonido de la H nos cuenta la historia de Mar, pero también la historia de otras mujeres de las que la literatura se ha ocupado poco.

Hay otra mujer. Esther. Trabaja de empleada en la casa de los abuelos de Mar. Tiene una realidad brutal en su casa, con dos niñas a las que cuidar y un marido que la humilla y la golpea. En esa mujer, todas las realidades oscuras de miles de mujeres. Ellas que pasan a nuestro lado y no nos pronunciamos, aunque sabemos el monstruo que las espera en casa. Una mujer que sirve para que Mar entienda el racismo disimulado de las clases acomodadas. Es inevitable pensar en nuestras abuelas, en las mujeres que vieron y callaron. A aquellas mujeres que pudieron hacer las cosas distintas, que tuvieron un espíritu rebelde para algunas cosas, pero que no se desmarcaron del patriarcado, ni del racismo. «Mi abuela, mi rubia abuela era racista y pretenciosa». Y esto es importante, porque Baudoin no intenta juzgar a nadie, lo que quiere es hacernos entrar en esa realidad de mediados de siglo XX, y pensar el mundo desde ese lugar. Porque sólo a través de una interpelación histórica podremos intentar hacer las cosas de otro modo.


Baudoin no intenta juzgar a nadie, lo que quiere es hacernos entrar en esa realidad.

La voz de Mar se mezcla con la de Rafaela y la de Esther. No puede dejar de mirarse en ellas, como si fueran un espejo. Una, charlatana y la otra, silenciosa. Una, dispuesta a comerse el mundo; la otra, dócil. En esa imagen Baudoin nos ofrece una metáfora perfecta y triste de lo que la educación nos hace, y nos invita a pensar en las posibilidades que encierra un cuerpo. Mi mejor amiga se puso feliz cuando le hablé de este libro y me dijo que necesitaban más historias como ésta, donde hay dolor y rabia, pero donde se deja en evidencia la fuerza vital de la autodeterminación que implica reconocerse y construirse. Creo que este libro puede abrir muchas puertas. Y por eso es importante. Baudoin nos ofrece una historia bella y comprometida, para pensar nuestro mundo y para empatizar con las mujeres olvidadas de la literatura, las mujeres bombardeadas por las que tienen voz en el mundo, las mujeres a las que están intentando impedir entrar en nuestra revolución feminista. Si la libertad no es para todas no es libertad. No existe una forma de pensar la revolución desde la fragmentación. Todo empeño de fragmentación es intento de discriminación. Y eso no tenemos que olvidarlo. Y eso tenemos que evitarlo. Por elaborados que sean los argumentos, no existe posibilidad de país, de sociedad, de mundo, si el discurso se gesta desde la separación de derechos, desde la división de luchas. La lucha es obrera y feminista. Y sino, no será. ¡Y qué bonito que Baudoin haga pie para esta novela en esa hermosa frase de Bretón «La belleza será convulsiva o no será».

Baudoin consigue atraparnos de forma contundente. Amamos a Mar. Amamos a Rafaela. Amamos a Esther. Queremos ver el mundo con sus ojos. Sentir el mundo como una cosa inexplorada, nueva y dispuesta para nosotras. El ritmo constante y el tono bien sostenido de la narración nos invitan a zambullirnos en una historia única, que nos sacude y nos deja un poco tambaleantes al terminar la lectura. Que nadie se pierda esta novela hermosa, intensa, diversa, y escrita con amor. Una hermosa biografía de la inolvidable Roberta Benzi. Un canto de esperanza para nuestras amigas transexuales, lo que significa, para todas nosotras. Y no me quiero olvidar del detalle perfecto de la imagen de cubierta: «La muerte de Marat», de Jacques-Louis David, que es una invitación a pensar y seguir pensando en lo que el amor nos hace y también en que todas las posibilidades revolucionarias están en nosotras.


«El sonido de la H», de Magela Baudoin (Mil Madres)
«El sonido de la H», de Magela Baudoin (Mil Madres)

EL SONIDO DE LA H
MAGELA BADOUIN
MIL MADRES
2022

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